martes, 10 de febrero de 2009

Cava la Traba

CAVA LA TRABA Y LOS MALDITOS CELOS

Luto en el mundo de la arquitectura de vanguardia internacional

Debían ser ya más de las cuatro de la madrugada del pasado viernes cuando el celosísimo e importante arquitecto internacional José María Cava la Traba irrumpió en la habitación de su exquisita amante rumana de origen desconocido llamada Chiara Ibarretxe (evidentemente nos encontramos ante un nombre falso, nos referimos, naturalmente al nombre de pila, ya que, a la postre, la tal Chiara, lejos de tratarse de una atractiva joven, resultó ser un hombre de mediana edad bastante peludo e irritable). En definitiva, una “Chiara” a la que, según chivatazo de un amigo de Toledo ya mayor llamado Cañizares, no dudaba en sorprender junto al simpático ¿periodista? y locutor radiofónico Federico Himéned de los Shantos (de nuevo otro absurdo nombre falso) en pleno acto sexual (sin especificar la índole mecánico-genital del mismo)

La entrada, de un dramatismo espectacular, se produjo con enorme brío, pero pésima fortuna por parte del arquitecto, al tropezar éste torpemente con los flecos de una rara alfombra javanesa, e ir a parar con su cráneo contra un complicado mueble chino lacado muy bonito, pero lamentablemente lleno de esquinas puñeteras.

El crujido que produjo el impacto de su cabeza contra el borde no auguraba nada bueno. Sonó mal. De he hecho sonó de forma tan alarmante, que, de haber habido allí en ese momento un sacerdote, no habría dudado un segundo en reconciliarlo con Dios Nuestro Señor, lo que desgraciadamente no fue el caso, porque aquella habitación… ¡ESTABA VACÍA!

No hace falta añadir que, a partir de ese momento, en términos estrictos, la habitación continuó vacía.

José María Cava la Traba, ya inerte, acababa de comprender por fin las claves fundamentales de los espacios netos, y sobre todo, los arcanos más ocultos sobre las baldosas en general

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